¡Feliz domingo a todos!

Continuamos con los DIY sencillos y perfectos para el verano. Y hoy es el turno del vestido más fácil del mundo.

Sonará exagerado, pero de verdad que no tiene ninguna dificultad y el resultado me ha sorprendido muchísimo.

Se trata de un vestido compuesto solamente por tres piezas que hacen de mangas y cuerpo ajustadas al cuerpo por gomas. Simplemente tenemos que transformar cada rectángulo en un cilindro y crear un canal para pasar las respectivas gomas.

La gracia de este vestido recae en el tejido con el que se confeccione. Si escogéis una tela ligera, con caída, que aporte vuelo, y encima si tiene un estampado bonito o algún detalle especial, conseguiréis una prenda perfecta para el verano (fresca, cómoda y bonita).

En mi caso utilicé un tejido muy fino en color blanco con un degradado en naranja en el bajo junto con unas flores bordadas. Creo que el resultado tiene un rollo muy ibicenco, ¡y no me puede gustar más!

¿A vosotros qué os parece? ¿Os animáis a ello?

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